90 años de los terremotos de Túquerres

Manuel Eraso

Por: Manuel Cabrera Eraso

Ismael Botina popular maestro Buchón, participó con mucho entusiasme en un evento organizado en la ciudad de Túquerres, por la Asociación  Mutual Girardot, denominado “La memoria histórica, tiene la palabra”, liderada por el historiador e investigador Carlos Benavides Jiménez, quien se ha dedicado a investigar los estragos causados por los terremotos de Túquerres, sucedidos hace 90 año- 1936- que acabaron, tanto  con el caserío de La Chorrera- cerca a Pinzón-  y luego el casco urbano de la ciudad sabanera.

Según el hilo de la historia, el fenómeno telúrico se inicia en agosto de 1935, cuando la tierra comenzó a temblar y temblar, y solo descansó cuando se produjeron los terremotos.

El 9 de enero de 1936, se produce la explosión de la tierra y desaparece por completo el caserío de La Chorrera, donde no quedó nada, solo un enorme hueco generado por la explosión de un volcán oculto. Cuentan las narraciones orales, que a eso de las 11 de la noche, el pueblito de la Chorrera fue levantado a miles de metros de altura y la tierra se revolvió, se licuó, quedando un enorme lago de lodo que hirvió por varios dias. Y quieras o no, aceptar un milagro, solo se salvó una familia que ocupaba una casa donde se velaba la imagen del Niño Jesús, la cual flotaba como si fuera una barca en medio del lodo y sus ocupantes fueron rescatados por los vecinos con medios rudimentarios, como tablas y sogas. Hoy, es un enorme acantilado, como testigo mudo de ese fenómeno natural donde murieron todos los habitantes. No quedó nada en pie. Y después de esa catástrofe, vino otra tragedia superior, porque todo ese lodo taponó el río Sapuyes y todas las quebradas afluentes, que más tarde generaron una avalancha que acabó con todo lo que encontró a su paso.

La tragedia no terminó ahí. Los temblores siguieron sacudiendo a la ciudad de Túquerres, y l 17 de julio de 1936, en horas de la noche, el pueblo es sacudido con terremotos de 7.5 grados, que arrasó la población. Por prevención natural las familias dormían en toldas en las calles, lo que evitó que el número de víctimas no fuera mayor.  Túquerres en ese tiempo vivía su época de oro en cuanto al progreso comercial, a tal punto que se habían instalado 10 agencias internacionales, entre ellas Casa Ossa y Casa Metlher, por ser un nodo de comercio con el Pacifico, paso obligado de las mercancías que ingresaban por el puerto de Barbacoas, a tal punto, que se la propuso como capital alterna de Nariño. Sin embargo, estos terremotos cambiaron la historia, porque familias enteras despavoridas abandonaron el pueblo, ya que el gobierno de ese entonces, lo único que hizo fue colocar volquetas y camiones para que las familias que quisieran salir a otros lados asi lo hicieran.  El pueblo, quedó reducido a cenizas.

“Ciudad mártir”- libro de Guillermo Cifuentes López. Sintetiza esta historia.

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