Brasil sufrió, remontó ante Japón y selló su clasificación a los octavos de final del Mundial 2026
El conjunto dirigido por Carlo Ancelotti tuvo que remar contra la corriente luego de comenzar en desventaja, pero encontró la reacción en la segunda mitad y, con un gol en los minutos finales, venció 2-1 a Japón para instalarse en los octavos de final del Mundial 2026, donde ahora espera por el ganador del duelo entre Costa de Marfil y Noruega.
La selección de Brasil continúa con vida en la Copa Mundial de la FIFA 2026. El combinado sudamericano protagonizó una intensa remontada para imponerse por 2-1 a Japón en los dieciseisavos de final, un resultado que le permitió asegurar su clasificación a los octavos y mantener intacto el objetivo de conquistar un nuevo título mundial.
Aunque la Canarinha partía como favorita, el compromiso estuvo muy lejos de ser sencillo. Japón mostró desde el pitazo inicial un planteamiento disciplinado, con una defensa sólida y rápidas transiciones al ataque que complicaron constantemente a los dirigidos por Carlo Ancelotti. Esa estrategia dio resultado muy temprano, cuando Kaishu Sano aprovechó una recuperación de balón y culminó una veloz acción ofensiva para abrir el marcador, silenciando por momentos a la afición brasileña.
El gol japonés obligó a Brasil a modificar su libreto. El equipo asumió el control de la posesión del balón y comenzó a buscar espacios por las bandas, aunque durante gran parte de la primera mitad encontró una defensa muy bien organizada y a un inspirado arquero Zion Suzuki, quien respondió con seguridad en varias intervenciones. Vinícius Júnior fue el jugador más insistente del ataque brasileño, generando peligro constante, incluso con un remate que terminó estrellándose en el poste.
Tras el descanso, Brasil incrementó la intensidad de su juego. La lesión de Lucas Paquetá obligó a Carlo Ancelotti a mover el banco de suplentes con el ingreso del joven Endrick, variante que le dio mayor movilidad y profundidad al ataque. A partir de ese momento, el dominio brasileño fue más evidente y comenzaron a llegar las ocasiones claras frente al arco japonés.
La insistencia tuvo recompensa cuando Casemiro apareció dentro del área para conectar de cabeza un preciso centro enviado por Gabriel Magalhães. El experimentado mediocampista igualó el compromiso y devolvió la confianza a un equipo que había pasado varios minutos sin encontrar soluciones ofensivas.
Con el empate, Brasil mantuvo la presión sobre el conjunto asiático, que apostó por resistir y llevar el encuentro al tiempo suplementario. Sin embargo, cuando el reloj marcaba los últimos instantes del compromiso y todo hacía pensar que habría prórroga, apareció Gabriel Martinelli para definir con precisión y marcar el 2-1 definitivo, desatando la celebración brasileña y dejando sin respuesta a una selección japonesa que estuvo muy cerca de dar una de las grandes sorpresas del torneo.
El triunfo confirma la capacidad de reacción de una selección brasileña que, pese a no mostrar su versión más brillante durante varios pasajes del partido, supo imponer su jerarquía en el momento más determinante. La experiencia de jugadores como Casemiro, el desequilibrio permanente de Vinícius Júnior y el aporte de los futbolistas que ingresaron desde el banco terminaron inclinando la balanza a favor del pentacampeón del mundo.
Por su parte, Japón se despide del Mundial con una actuación destacada. El conjunto asiático compitió de igual a igual frente a uno de los principales candidatos al título, defendió con orden durante buena parte del encuentro y estuvo muy cerca de llevar la definición al tiempo extra. Su eliminación deja una imagen positiva por el nivel competitivo mostrado a lo largo del certamen.
Con este resultado, Brasil avanza a los octavos de final y ya espera rival, que saldrá del enfrentamiento entre Costa de Marfil y Noruega. La Canarinha mantiene vivo el sueño de levantar nuevamente la Copa del Mundo, aunque este compromiso dejó claro que, a partir de ahora, cualquier error puede costar muy caro en la fase de eliminación directa.
