El Valle del Cauca proyecta una temporada de avistamiento de ballenas.

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La temporada de avistamiento de ballenas en Buenaventura ya está en marcha y, como cada año, el Pacífico vallecaucano se convierte en escenario de uno de los espectáculos naturales más esperados del país. Desde mediados de julio y hasta octubre, las aguas del litoral reciben a las majestuosas ballenas jorobadas, que llegan para aparearse y dar a luz, ofreciendo a locales y visitantes una experiencia única de conexión con la naturaleza.

La expectativa es alta: la Gobernación del Valle del Cauca proyecta la llegada de más de 290 mil turistas durante esta temporada, lo que representa un incremento del 4 % frente al año anterior. Según Miyerlandi Torres, secretaria de Turismo del departamento, este flujo de visitantes generará ingresos cercanos a los 30 millones de dólares, dinamizando la economía regional y consolidando al Pacífico como un destino líder en biodiversidad, gastronomía y cultura.

El Sistema de Información Turística (Situr) estima que del total de visitantes, el 47 % serán nacionales, el 46 % vallecaucanos y el 7 % extranjeros. Una mezcla que refleja tanto el interés local por disfrutar de este patrimonio natural como la creciente atracción internacional hacia el Pacífico colombiano. La ocupación hotelera promedio en Buenaventura se proyecta en un 45 %, cifra que evidencia la importancia de esta temporada para el sector turístico y hotelero.

Ana Lucía Morales Gamboa, secretaria de Turismo de Buenaventura, subrayó el papel de la ciudad como anfitriona de esta experiencia. “Buenaventura se viste de fiesta para recibir a quienes vienen a maravillarse con las ballenas. Estamos trabajando de la mano con operadores turísticos, hoteles y comunidades para garantizar una temporada segura, organizada y llena de cultura local”, afirmó. Morales Gamboa destacó además que el avistamiento no solo es un atractivo natural, sino también una oportunidad para mostrar la riqueza gastronómica y artística de la región.

La Gobernación del Valle invita a propios y visitantes a vivir el “Paraíso Pacífico”, como lo llaman, y a dejarse sorprender por la danza de las ballenas en el mar abierto. “Es una de las experiencias más impresionantes del territorio, un espectáculo de naturaleza y biodiversidad que nos recuerda la importancia de cuidar y valorar nuestro entorno”, señaló Miyerlandi Torres.

Más allá de las cifras, el avistamiento de ballenas se ha convertido en un símbolo de identidad para Buenaventura y el Valle del Cauca. Cada temporada refuerza el vínculo entre la comunidad y su territorio, al tiempo que abre las puertas a miles de personas que llegan con la ilusión de ver a estos gigantes del océano saltar y jugar en las aguas cálidas del Pacífico. Una oportunidad para que la región muestre su hospitalidad y reafirme su lugar como destino turístico de talla mundial.