Los mejores de la red
El deporte volvió a ser protagonista en la Institución Educativa Carlos M. Simmonds de
Popayán, donde los estudiantes del grado 10A alcanzaron el título de campeones de
voleibol en el torneo interclases 2026. La competencia se convirtió en un espacio de
encuentro para los estudiantes de diferentes grados, quienes participaron en una jornada
marcada por el esfuerzo, la disciplina, la sana competencia y el trabajo en equipo. En esta
oportunidad, el equipo de 10A logró destacarse a lo largo del torneo y avanzar en las
diferentes etapas hasta quedarse con el primer lugar.
El campeonato representó una oportunidad para que los jóvenes demostraran sus
habilidades deportivas y pusieran en práctica valores fundamentales como la
responsabilidad, la concentración, la perseverancia y la capacidad de trabajar por un
objetivo común. Cada partido fue también un escenario para fortalecer los vínculos entre los
estudiantes y demostrar que el deporte puede convertirse en una herramienta importante
dentro de los procesos de formación integral.
Habilidades y retos
Como parte de la delegación que representó al curso estuvieron Ian Mamián, Camilo
Rodríguez y Emmanuel Vargas, quienes fueron reconocidos por su participación y
compromiso durante la competencia. Los estudiantes hicieron parte del grupo que llevó al
grado 10A hasta el título y que finalmente celebró este importante resultado junto a sus
compañeros y docentes.
El triunfo fue recibido con alegría por la comunidad educativa de la institución, que destacó
el desempeño de los integrantes del equipo y el esfuerzo realizado durante el desarrollo del
torneo. Para los estudiantes, obtener el campeonato significó también recoger los frutos de
la preparación, la constancia y el compromiso demostrado durante los encuentros.
Desde la Institución Educativa Carlos M. Simmonds también resaltaron que el logro
deportivo estuvo acompañado por un buen desempeño académico de los estudiantes. Este
aspecto fue destacado como una muestra de que la formación integral permite combinar las
responsabilidades escolares con la participación en actividades deportivas, culturales y de
convivencia.
El torneo interclases se convirtió así en un escenario para fortalecer la convivencia escolar,
promover hábitos saludables y permitir que los jóvenes desarrollen capacidades que
trascienden el terreno de juego. La participación en este tipo de actividades contribuye a
fomentar el respeto por los compañeros y adversarios, el cumplimiento de las reglas y la
importancia de mantener una actitud positiva tanto en los momentos de victoria como frente
a las dificultades.
