¿Qué tan cierto es que los alimentos de hoy no tienen suficientes nutrientes?

Aunque en las redes sociales circulan contenidos que alertan sobre una supuesta pérdida drástica de nutrientes en los productos agrícolas actuales, lo cierto es que no es una realidad contrastada ni, en su caso, general

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La idea de que las frutas y verduras actuales sean menos nutritivas que las cultivadas en el pasado ha tomado fuerza en las redes sociales. Como culpables de estos “alimentos vacíos” se suele señalar al desarrollo industrial y al desgaste de los suelos.

Sin embargo, no se puede calificar como deficiente la producción agrícola actual, no de manera tan ligera. Hacerlo resulta en una simplificación excesiva de un fenómeno científico mucho más complejo. Aunque algunos análisis históricos muestran ciertas y concretas variaciones en la concentración de elementos específicos, los cambios analíticos entre el pasado y los actuales impiden establecer una pérdida generalizada que ponga en riesgo el valor de los productos frescos. Así, mientras es cierto que existen algunos estudios que encuentran pérdidas nutricionales en determinados contextos, también existen otras publicaciones que ponen de relieve la mejora nutricional de ciertos cultivos.

Algunos nutrientes que han tenido variaciones a la baja están relacionados con minerales como calcio, hierro, magnesio o cobre, además de vitaminas como la C o la riboflavina (vitamina B2) y, en algunos cultivos, la proteína, pero no es algo generalizado (más bien al contrario) y por lo tanto no debe ser motivo de alarma. Así lo explica Juan Revenga, profesor y director experto del Grado en Nutrición Humana y Dietética de la Universidad Internacional de Valencia – VIU, perteneciente a la red de educación superior Planeta Formación y Universidades.

“Una posible explicación de la pérdida nutricional en ciertos contextos corresponde al llamado ‘efecto dilución’: variedades seleccionadas por mayor rendimiento pueden producir más biomasa, pero no necesariamente conservar la proporción de micronutrientes de antaño”, detalla. “Aun así, las implicaciones deben interpretarse con cautela. No significa que las frutas y verduras actuales no nutran, sino que conviene cuidar la calidad global de la dieta, la variedad y, en este sentido, el consumo de alimentos vegetales es fundamental”.

Según analiza el experto de VIU, uno de los problemas nutricionales más urgentes, está en la decisión de compra de los hogares, donde se ha desplazado la comida fresca en favor de productos ultraprocesados.

Si se busca realmente optimizar nuestra alimentación, es necesario centrar los esfuerzos en aumentar la cantidad total de frutas y verduras en el menú diario. No es tanto que sean alimentos “pobres” en nutrientes, sino que su consumo ha disminuido seriamente.

Y es que, para encontrar este beneficio a través de la dieta, los mercados locales y los productos de temporada están al alcance de la mano. Incluso, los vegetales congelados o las conservas básicas son una gran opción, pues conservan sus propiedades de forma óptima si se presentan sin excesos de sodio o azúcares añadidos.

Como consumidores de alimentos y de contenido en las redes, es muy importante desarrollar un criterio que permita diferenciar las advertencias sanitarias reales de los discursos sensacionalistas orientados a promover la compra de suplementos innecesarios.

“Circulan mensajes como ‘la fruta de hoy no alimenta’, ‘hay que comer muchas más naranjas para obtener la vitamina C que tenía una en el pasado’ o ‘los suelos están muertos y por eso necesitamos suplementos’. En todos estos casos se suele partir de algún dato real, pero lo exageran o lo sacan de contexto”, concluye Juan Revenga. “Este tipo de mensajes, alarmistas, sensacionalistas y pretendidamente apoyados por la ciencia están, hoy en día, en un contexto similar al de los chemtrails o el terraplanismo”.