IDIGER analiza el escenario de riesgo sísmico y la resistencia estructural en Bogotá
El IDIGER evalúa el escenario de riesgo sísmico en Bogotá, los sismos históricos y los tres atributos clave de la norma sismorresistente.
El Instituto Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático (IDIGER) reiteró el llamado a la comunidad para conocer las características del escenario de riesgo sísmico en la capital. Debido a la ubicación geográfica del territorio nacional, la ciudad permanece expuesta a la actividad telúrica producida por diversos sistemas de fallas geológicas activas. Por este motivo, la entidad mide constantemente los temblores a través de una red de acelerógrafos distribuidos en puntos estratégicos urbanos. En consecuencia, estos monitoreos permiten calcular tanto la magnitud como la intensidad de los eventos para estimar posibles afectaciones en la infraestructura y en la población.
Para comprender el nivel de vulnerabilidad de la capital, las autoridades evalúan los antecedentes históricos de los movimientos telúricos de mayor impacto. La sismicidad histórica de la ciudad registra eventos destructivos en fechas precisas como el 18 de octubre de 1743 y el 12 de julio de 1785. Asimismo, los registros oficiales destacan los sismos del 17 de junio de 1826, el 16 de noviembre de 1827 y el 31 de agosto de 1917. Por esta razón, el estudio de estos desastres pasados sirve como base técnica para proyectar las pérdidas económicas y humanas ante un eventual temblor de gran escala en la sabana.
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Frente a esta amenaza natural, las normas colombianas regulan las construcciones urbanas mediante el Reglamento Colombiano de Construcción Sismo Resistente (NSR-10). Esta normativa establece los requisitos técnicos obligatorios que deben cumplir ingenieros y arquitectos al diseñar, edificar y supervisar cualquier obra. Además, el marco legal busca que las edificaciones guarden una seguridad proporcional frente a los movimientos de la tierra para resguardar la vida de sus ocupantes. Por lo tanto, la aplicación estricta de este código constituye la principal herramienta de prevención estructural frente a emergencias sísmicas.
Dentro de los parámetros fijados por la norma NSR-10, los especialistas destacan tres cualidad esenciales para evitar el colapso de un edificio durante un terremoto. En primer lugar, las estructuras deben ofrecer resistencia adecuada para soportar las cargas propias de los materiales y las fuerzas externas. En segundo lugar, la edificación requiere ductilidad o capacidad de deformarse y doblarse de forma controlada antes de fracturarse de manera repentina. En tercer lugar, las obras contemplan la redundancia, una propiedad que proporciona múltiples rutas de transmisión de fuerza para sostener la construcción si falla un muro o una columna.
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Paralelamente, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) enfatiza la importancia de complementar las normas de ingeniería con la preparación comunitaria en cada barrio. Las autoridades de rescate recuerdan la necesidad de asegurar estanterías, identificar zonas de menor riesgo dentro de los predios y revisar los contadores de servicios públicos tras cada temblor. De igual manera, las entidades distritales promueven la realización periódica de simulacros para poner a prueba los planes de evacuación de las familias. En efecto, la combinación entre ingeniería sismorresistente y educación ciudadana mitiga el impacto de los fenómenos naturales.
