Víctima de ataque con ácido en Bogotá solicita la eutanasia tras más de dos décadas de sufrimiento

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María Consuelo Córdoba hizo pública su decisión de solicitar la eutanasia después de vivir durante más de 26 años con las graves secuelas de un ataque con ácido que cambió por completo su vida. La mujer asegura que el dolor permanente, las constantes intervenciones médicas y el deterioro de su calidad de vida la llevaron a tomar esta determinación.

El ataque ocurrió en Bogotá, cuando María Consuelo residía y trabajaba en la ciudad. Según su testimonio, la agresión fue cometida por su entonces pareja sentimental durante una discusión, en la que le lanzó una sustancia corrosiva que le ocasionó lesiones de extrema gravedad en el rostro y otras partes del cuerpo.

Tras la agresión permaneció cerca de tres años hospitalizada y, desde entonces, ha sido sometida a decenas de cirugías reconstructivas con el objetivo de recuperar parte de las funciones y la apariencia de su rostro. A pesar de los procedimientos, continúa enfrentando importantes afectaciones físicas y requiere nuevos tratamientos médicos.

Las lesiones también comprometieron su sistema respiratorio, por lo que actualmente necesita dispositivos para poder respirar y utiliza una máscara especial para proteger su piel de la exposición al sol debido a la sensibilidad provocada por las quemaduras.

Además de las dificultades de salud, María Consuelo atraviesa una compleja situación económica. Afirma que depende de la ayuda de otras personas para cubrir gastos relacionados con medicamentos, alimentación y otros elementos indispensables para su tratamiento.

Su historia se hizo conocida a nivel nacional hace algunos años, cuando tuvo la oportunidad de encontrarse con el papa Francisco durante su visita a Colombia. En ese momento decidió aplazar su intención de acceder a la eutanasia, motivada por la esperanza de continuar con su proceso de recuperación.

Sin embargo, asegura que el paso del tiempo, el sufrimiento constante y la falta de una mejoría significativa la llevaron nuevamente a solicitar el procedimiento de muerte digna.

El caso vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la eutanasia en Colombia y el acceso a este derecho para personas que padecen enfermedades o lesiones irreversibles que afectan de manera permanente su calidad de vida.