El 99,3% de los estudiantes afectados por el terremoto ya cuenta con servicio educativo activo
A 45 días del terremoto del 10 de agosto, la reactivación educativa en los territorios afectados alcanza el 99,3% de la matrícula, con 1.266.327 estudiantes que ya cuentan con el servicio.
El Ministerio mantiene el seguimiento y acompañamiento a los territorios que todavía presentan afectaciones para que los 8.882 estudiantes, equivalentes al 0,7% de la matrícula afectada, cuenten con la reactivación de las clases.
De acuerdo con el nuevo balance, Risaralda, Antioquia, Quindío, Santander, Bolívar, Caldas, Caquetá, Cundinamarca, Norte de Santander, Huila, Tolima y Sucre alcanzaron el 100% de servicio educativo activo para la matrícula reportada como afectada. Por su parte, Valle del Cauca registra un avance del 98,8%, Nariño del 96,9%, Chocó del 95,9 %, y Cauca del 94%.
Como parte de la respuesta a la emergencia, el Gobierno Nacional expidió los Decretos legislativos 1386, 1387, 1388 y 1421 de 2026, que establecen medidas excepcionales para garantizar el derecho a la educación en los territorios afectados, junto a la Directiva 09 y la Circular 48, ambas de este año.
Estas acciones hacen parte de una respuesta integral que continúa combinando la recuperación de la infraestructura educativa, la búsqueda de espacios seguros para el aprendizaje, la flexibilización de las estrategias educativas y el acompañamiento permanente a las comunidades, en el proceso de avanzar hacia el 100% con soluciones seguras para cada territorio.
Este avance ha sido posible mediante el trabajo articulado entre el Ministerio de Educación, las Entidades Territoriales Certificadas, autoridades departamentales y municipales, docentes, directivos docentes, comunidades educativas y aliados estratégicos, así como la implementación de alternativas para garantizar la continuidad de los procesos de aprendizaje mientras avanzan las intervenciones requeridas en infraestructura.
El resultado representa, más allá de una cifra, miles de estudiantes que pudieron reencontrarse con sus procesos educativos y comunidades que, aun en circunstancias extraordinariamente difíciles, encontraron en la educación un espacio de protección, continuidad y esperanza.