Boyacá Chicó denunció presuntas apuestas ilegales en el FPC
La situación ha generado una profunda preocupación entre los dirigentes del fútbol colombiano y los fanáticos, ya que estos incidentes ponen en duda la integridad y el espíritu deportivo del torneo.

El club Boyacá Chicó se encuentra inmerso en un nuevo escándalo de presuntas apuestas ilegales que han conmocionado el fútbol colombiano, especialmente en la recta final de la Liga BetPlay 2024-II. En la noche del martes, el equipo de Tunja emitió un comunicado en el que confirmaba que está investigando a varios de sus propios jugadores por realizar apuestas en contra del club, algo que viola sus principios y el reglamento interno de la institución.
La directiva de Boyacá Chicó ha sido clara en su posición: “Se deja claridad por parte de la institución que se rechaza todo tipo de actuar en contra de los principios y las buenas costumbres del Deportivo Boyacá Chicó, así como en contra de los contratos de trabajo y la violación al reglamento interno de trabajo por parte de los trabajadores”. En el comunicado, el club subraya su compromiso con los valores deportivos y asegura que, tras el análisis de las pruebas reunidas, tomará las medidas disciplinarias correspondientes, respetando el debido proceso.
Este escándalo no es un hecho aislado. Durante el último semestre, varios clubes han reportado situaciones similares. Envigado, por ejemplo, decidió separar de su plantilla a un jugador acusado de intentar influir en los resultados, ofreciendo dinero a sus compañeros para que el equipo perdiera. Fortaleza CEIF también reveló un caso en el que uno de sus futbolistas habría recibido propuestas para bajar su rendimiento, mientras que Patriotas de Boyacá denunció presiones externas relacionadas con apuestas ilegales.
La situación ha generado una profunda preocupación entre los dirigentes del fútbol colombiano y los fanáticos, ya que estos incidentes ponen en duda la integridad y el espíritu deportivo del torneo. Aunque las medidas inmediatas han sido apartar a los jugadores presuntamente implicados, no se descarta la implementación de políticas más rigurosas y campañas de concientización dentro de los clubes para combatir este tipo de prácticas.
El caso de Boyacá Chicó, junto con las denuncias de otros equipos, plantea interrogantes sobre la necesidad de una intervención más activa de la Dimayor y otras autoridades deportivas para preservar la transparencia en el fútbol colombiano y proteger a los clubes de posibles manipulaciones. En este contexto, el fútbol colombiano enfrenta el desafío de redoblar sus esfuerzos para evitar que las apuestas ilegales dañen la credibilidad y el prestigio del deporte en el país.
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