Cómo volver al trabajo después de las vacaciones sin convertir la primera semana en una carrera de obstáculos
La vuelta al trabajo después de las vacaciones puede provocar cansancio, desmotivación, irritabilidad o dificultades de concentración, unas reacciones habitualmente vinculadas al proceso de adaptación a la rutina
Con el final de las vacaciones se aproxima también el regreso a las obligaciones laborales y académicas, un momento que algunas personas afrontan con desmotivación, cansancio, irritabilidad, dificultades para concentrarse o una sensación inicial de menor productividad. Este conjunto de manifestaciones suele conocerse como síndrome posvacacional, aunque no constituye por sí mismo una enfermedad o un diagnóstico clínico.
Según explica el Vicedecano de EAE Business School, estas sensaciones responden, en la mayoría de los casos, al esfuerzo de adaptación que supone abandonar los horarios flexibles, el descanso y las actividades de ocio para recuperar las rutinas, las responsabilidades y las exigencias habituales del entorno profesional.
“Sentirse algo más cansado, desorganizado o desmotivado durante los primeros días no debería generar culpabilidad. El cerebro y el organismo necesitan un periodo razonable para reajustar los horarios, recuperar los hábitos y volver a gestionar un volumen mayor de estímulos y responsabilidades”, señala.
No obstante, la intensidad y la duración de los síntomas pueden ofrecer información relevante sobre la relación de la persona con su trabajo. Cuando la desgana, la ansiedad o el agotamiento son especialmente intensos, interfieren de manera significativa en la vida cotidiana o se mantienen durante varias semanas, podría ser conveniente analizar si existe un problema previo de estrés, sobrecarga o insatisfacción profesional.
“Las vacaciones no generan el malestar, pero pueden hacerlo más visible. Durante el periodo de descanso se interrumpen temporalmente determinadas fuentes de presión y, al regresar, la diferencia entre ambos escenarios puede percibirse con especial intensidad”, explica Juan Carlos Higueras.
Uno de los errores más frecuentes durante la reincorporación consiste en intentar recuperar desde el primer día todas las tareas, correos electrónicos y reuniones acumuladas. Esta reacción, motivada por una sensación de urgencia, puede saturar la capacidad de respuesta y alimentar la percepción de que todo es prioritario y debe resolverse inmediatamente.
Para evitarlo, Juan Carlos, recomienda comenzar realizando una revisión general de los asuntos pendientes, diferenciar entre tareas urgentes e importantes y establecer objetivos realistas para los primeros días. También resulta conveniente reservar espacios sin reuniones, limitar las interrupciones y evitar llenar la agenda antes de conocer el volumen real de trabajo acumulado.
“Retomar la actividad resulta más sencillo cuando no se pretende alcanzar el ritmo habitual en una sola jornada. La reincorporación debe plantearse como una transición progresiva, en la que se recuperan las responsabilidades sin renunciar de manera inmediata a los hábitos saludables adquiridos durante el descanso”, afirma Juan Carlos Higueras.
Siempre que sea posible, regresar al lugar de residencia uno o dos días antes de volver al trabajo puede ayudar a reorganizar los horarios de sueño, preparar las obligaciones domésticas y reducir la sensación de cambio brusco. Asimismo, mantener la actividad física, una alimentación equilibrada y pequeños espacios de desconexión contribuye a que el regreso sea más llevadero.
