De la Espriella se desmarca de Deluque tras dura derrota en el Congreso y le baja el tono al choque con el Uribismo
Luego de sufrir un contundente revés en la noche de la instalación del Congreso, el presidente electo Abelardo de la Espriella salió al paso de las críticas asegurando que el senador Alfredo Deluque nunca fue «su candidato oficial» para presidir el Senado. Las declaraciones del mandatario entrante se producen apenas horas después de que la votación le diera el triunfo al uribista Honorio Henríquez por un margen de 10 votos, rompiendo una tradición de más de tres décadas en la que los jefes de Estado lograban imponer la mesa directiva del Poder Legislativo para su arranque de mandato.
Mediante un mensaje en sus redes sociales, De la Espriella interpretó lo sucedido como una muestra de «independencia y autonomía» del Capitolio Nacional.
La versión del mandatario: Gómez era el favorito y Deluque corrió por su cuenta
En su pronunciamiento, el mandatario electo modificó el relato de las negociaciones políticas desplegadas durante el último mes por su designado ministro del Interior, Rodrigo Lara:
- El sueño de Enrique Gómez: De la Espriella afirmó que su opción ideal para encabezar el Senado era el líder de Salvación Nacional, Enrique Gómez. No obstante, explicó que tuvo que descartar esa posibilidad para evitar inhabilidades o señalamientos de nepotismo, dado que el hermano de Gómez asumirá el Ministerio de Hacienda y su hijo se desempeñará como jefe de gabinete.
- Luz verde sin padrinazgo: Según la versión del electo presidente, cuando Deluque le manifestó su intención de competir, simplemente le dio vía libre para que buscara las mayorías por su cuenta. «Le dije: ‘Procede, consíguete los votos’. Lo mismo le dije a Álvaro Uribe: que cada candidato se rebusque los apoyos», aseveró, marcando distancia de las gestiones directas de su equipo.
Si bien De la Espriella enfatizó que no realizó llamadas a ningún congresista para presionar votos a favor de Deluque, desde el Centro Democrático mantuvieron las denuncias sobre el intenso cabildeo desplegado por Rodrigo Lara en los pasillos del Salón Elíptico a favor de la ficha del Partido de La U.
Guiño a Henríquez y factura cobrada por el Congreso
Buscando desactivar la tensión con el partido fundado por Álvaro Uribe Vélez, el próximo jefe de Estado felicitó públicamente a Honorio Henríquez —a quien dijo conocer desde hace tres décadas— y confió en que la bancada uribista mantendrá una postura de responsabilidad frente a la agenda legislativa del nuevo Gobierno.
Sin embargo, el resultado de la jornada representó un doble golpe para la Casa de Nariño entrante:
- Pérdida de la Cámara: La derrota de la línea de De la Espriella no se limitó al Senado; en la Cámara de Representantes, la aspiración del derechista Daniel Briceño colapsó ante la aplastante victoria del conservador Nicolás Barguil, quien se alzó con 180 votos.
- Cobro de cuentas e insólita alianza: Sectores políticos coinciden en que las derrotas parlamentarias responden a la actitud distante y las fuertes pullas del mandatario electo contra la clase política tradicional. Esta postura terminó propiciando un pacto táctico e inédito en el atril entre el uribismo y el petrismo para frenar las fichas del Ejecutivo a semanas del 7 de agosto.
