Un cambio trascendental se avecina en el entorno del Junior de Barranquilla, uno de los equipos más emblemáticos del fútbol profesional colombiano. Todo indica que el club ‘tiburón’ no jugará más en su tradicional estadio Metropolitano Roberto Meléndez durante el segundo semestre de 2025, debido a una ambiciosa remodelación que se llevará a cabo en el recinto.
La información fue revelada por el medio Diario Deportes, que indicó que a partir de septiembre el estadio Metropolitano será sometido a una serie de obras de adecuación y modernización impulsadas por la Alcaldía de Barranquilla, encabezada por Alejandro Char. Este proyecto contempla una significativa ampliación de la capacidad del escenario, así como intervenciones estructurales destinadas a acercar las tribunas al campo de juego, mejorar la experiencia del espectador y adaptar el estadio a estándares internacionales.
Este proceso de remodelación forzará a Junior a buscar una nueva sede temporal para disputar sus compromisos oficiales como local en lo que resta del año. Y la alternativa más cercana y viable será el histórico estadio Romelio Martínez, ubicado en el corazón de Barranquilla, que volvería a acoger al equipo rojiblanco después de casi cuatro décadas.
El Romelio, que fue casa del Junior hasta mediados de los años 80 antes de la inauguración del Metropolitano, fue sometido en años recientes a una restauración y modernización que lo dejó apto para eventos profesionales. Sin embargo, su capacidad actual ronda apenas los 10.000 espectadores, lo cual representa una notable disminución con respecto al aforo del Metropolitano, que supera los 45.000 asistentes.
Este cambio no solo afectará a los hinchas, que tendrán que adaptarse a un nuevo entorno con menos capacidad, sino también a la logística de la Dimayor, la seguridad, la distribución de boletería y la planificación del calendario local e internacional, especialmente si Junior avanza en la Copa Sudamericana, donde también será local en esta nueva sede.
La mudanza también tendrá un componente emocional para los aficionados del equipo. El Romelio Martínez es considerado un símbolo del fútbol barranquillero y guarda recuerdos imborrables para varias generaciones de hinchas. Volver a jugar allí representa una especie de regreso a las raíces, pero también implicará un reto en cuanto a la comodidad, capacidad y exigencias modernas del fútbol profesional.
Desde la dirigencia del club aún no se ha hecho un anuncio oficial, pero se espera que en las próximas semanas se confirme el cambio de sede y se establezca un plan detallado para los partidos de local en el segundo semestre.
Con este movimiento, Junior no solo afrontará una transición en el plano logístico, sino que también asumirá el desafío de mantener su rendimiento deportivo en un entorno diferente, lo cual será clave en su lucha por protagonizar la Liga BetPlay y dejar huella en el plano internacional.