Mbappé perdió el control

En el fútbol se gana, se pierde y, a veces, se descontrola. Y eso fue exactamente lo que le pasó a Kylian Mbappé en la fría cancha del Estadio de Mendizorroza, donde el Real Madrid sufrió un golpe más en una semana negra. El astro francés, que llegó como galáctico y ha brillado más que el sol de Vitoria, vio la primera tarjeta roja de su etapa como merengue tras una dura patada a Antonio Blanco, volante del Alavés.
Corría el minuto 38 cuando Mbappé, fuera de sí, le metió un planchazo directo a la tibia de Blanco. Fue una acción de esas que hacen ruido hasta por televisión. El árbitro César Soto Grado primero sacó amarilla, pero el VAR lo llamó al monitor. Un par de repeticiones bastaron: roja directa y a las duchas antes del descanso. Cara de frustración, gesto duro y aplausos irónicos del francés mientras abandonaba el campo. Tensión total.
El golpe emocional fue evidente. Madrid había arrancado arriba en el marcador gracias a un zapatazo de Eduardo Camavinga, pero la roja desarmó el plan de Carlo Ancelotti, que en estos días camina por la cuerda floja. Ya venía herido por la goleada ante Arsenal en Champions y el mazazo de Valencia en la fecha pasada. Ahora, con la expulsión de su máxima figura, el barco parece escorar peligrosamente.
Para completar el drama, Barcelona había ganado horas antes a Leganés y sacado siete puntos de ventaja. La presión se sintió desde el pitazo inicial y terminó reventando en las botas de Kylian. El Real Madrid ya no solo pelea contra los rivales, sino contra sus propios fantasmas.
Ancelotti, en la cuerda, intenta transmitir calma. Dice que no piensa renunciar, que la remontada es posible y que el domingo será clave. Pero con Mbappé suspendido, el panorama es más cuesta arriba que nunca.
🟣🟡 Destacado:
Kylian Mbappé perdió la cabeza y vio la primera roja de su etapa en el Real Madrid tras un brutal planchazo a Antonio Blanco. El VAR corrigió la amarilla inicial y dejó a los merengues con uno menos en Vitoria.