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Ese gol de Teófilo Gutiérrez fue la triste condena para el técnico paisa Juan José Peláez quien no tuvo más alternativa que marcharse por la puerta de atrás del Medellín.

Esa bofetada del Junior en pleno Atanasio fue la gota que derramó el vaso, los directivos no soportaron más la presión del público y decidieron despedir al entrenador.

Este tercer ciclo de Peláez en el Medellín dejó un sabor agridulce, en la Liga el equipo no levantó cabeza, en la Sudamericana pasó sin pena ni gloria pero en la Copa Colombia está en las puertas del título.

Por eso llamó la atención que Peláez se fuera dos días antes del duelo de ida de la gran final. Es algo inusual pero ya sabemos cómo se maneja el Poderoso de la Montaña.

El presidente del DIM, Eduardo Silva Meluk, suele tomar decisiones al compás de lo que dicen los aficionados.    

Recordemos el paso fugaz de Fabio Martínez en la dirección técnico del cuadro rojo, fue nombrado con bombos y platillos por Silva Meluk y al día siguiente reversó la decisión tras escuchar las voces en contra de los hinchas.

Tal cual sucedió con Juan José Peláez quien comenzó a recibir duras críticas de parte de la afición y la solución de los directivos fue despedirlo justo dos días antes de la final.

Nuevamente Silva Meluk se dejó llevar por el clamor popular demostrando que no tiene criterio propio, sus decisiones las toma mirando las redes sociales.

Silva Meluk, un consejo gratis: Sea usted mismo. Tome las riendas del equipo y no trate de quedar bien con todo el mundo.

Un verdadero líder no somete sus decisiones a la opinión general. Debe jugársela por la suya, sin temor, con la mano firme y sin arrepentimiento.

Es ridículo cambiar al técnico dos días antes de una final. Si Medellín está por fuera de los ocho no es por culpa del entrenador.

Basta ver de nuevo los partidos para darse cuenta que el problema pasaba por los jugadores. Medellín tiene una de las mejores nóminas del país pero tiene serios problemas de gol.

Esté quien esté en el banco, eso no va a cambiar. El problema pasa por la definición y eso lo sabía muy bien Silva Meluk. Tristemente el presidente del DIM se arrodilla ante los hinchas. 

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