Presentan en Cartagena la Escuela 60: Formación en riesgos por cloro, amoníaco y el rol clave de las mujeres en brigadas

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Cartagena de Indias se consolida como el epicentro de la seguridad industrial y la gestión del riesgo en Colombia. En las últimas horas, fue presentada oficialmente la Escuela 60, una ambiciosa iniciativa de capacitación técnica enfocada en la respuesta a emergencias por materiales peligrosos, con especial énfasis en el manejo seguro de cloro y amoníaco, y en visibilizar el creciente liderazgo de las mujeres en las brigadas de rescate del país.

Este lanzamiento responde a la necesidad de fortalecer las competencias de los primeros respondedores, bomberos y brigadas industriales frente a los desafíos químicos y operativos de la industria moderna.


¿Qué es la Escuela 60 y cuál es su objetivo en Colombia?

La Escuela 60 nace como un espacio de entrenamiento especializado de alto nivel, diseñado para estandarizar los protocolos de actuación ante incidentes con sustancias químicas de alto riesgo. Cartagena, al ser uno de los nodos portuarios e industriales más importantes del Caribe y del país, fue elegida como la sede ideal para este despliegue formativo.

El programa busca actualizar los conocimientos de los cuerpos de socorro y brigadas empresariales en técnicas de confinamiento, contención y mitigación de fugas, garantizando la protección de la vida humana y la preservación del medio ambiente.


Cloro y amoníaco: Los focos críticos de la gestión de riesgo

El uso de sustancias químicas es fundamental para el desarrollo de diversos sectores industriales, pero su manipulación exige una preparación rigurosa. La Escuela 60 ha priorizado dos de los componentes más comunes y peligrosos en el entorno industrial y de servicios:

  • El Cloro: Ampliamente utilizado en plantas de tratamiento de agua y procesos químicos. Una fuga menor puede generar graves problemas respiratorios y quemaduras químicas en la población circundante si no se controla a tiempo.
  • El Amoníaco: Crucial para los sistemas de refrigeración industrial, la industria de alimentos y la producción de fertilizantes. Su alta toxicidad y capacidad de expansión aérea representan un desafío crítico para los planes de contingencia.

«La respuesta a incidentes por cloro y amoníaco no admite margen de error. La Escuela 60 dota a los brigadistas de las herramientas técnicas y simulación de escenarios reales para actuar con máxima precisión», explicaron los organizadores durante la presentación.


El rol de la mujer: Liderazgo y equidad en las brigadas de emergencia

Uno de los hitos más destacados durante la presentación de la Escuela 60 fue el reconocimiento y el impulso al rol de las mujeres en las brigadas de emergencia en Colombia. Históricamente asociados a roles masculinos, los equipos de primera respuesta están viviendo una transformación cultural y operativa.

Hoy en día, las mujeres colombianas no solo forman parte de las líneas de atención, sino que lideran estrategias de gestión de riesgo, comandan cuerpos de bomberos y coordinan brigadas de materiales peligrosos (HazMat). La Escuela 60 incluye un enfoque de inclusión que promueve el desarrollo de habilidades técnicas de liderazgo para las mujeres del sector, demostrando que la capacidad de respuesta no tiene género.

Factores clave del crecimiento femenino en el sector:

  • Capacidad de gestión bajo presión: Alto desempeño en la toma de decisiones críticas durante crisis.
  • Liderazgo técnico: Incremento de mujeres ingenieras y especialistas en seguridad y salud en el trabajo (SST) al mando de los comités de emergencia.
  • Equidad operativa: Rompimiento de estereotipos en el uso de trajes encapsulados y equipos de respiración autónoma.

Impacto para Cartagena y la industria nacional

El lanzamiento de la Escuela 60 en Cartagena no solo beneficia a la región de Bolívar, sino que sienta un precedente para el sector industrial de toda Colombia. Al capacitar bajo estándares internacionales, se reduce el riesgo de paradas industriales por incidentes, se protegen las inversiones y, lo más importante, se salvan vidas.

Se espera que en los próximos meses pasen por estas aulas y campos de entrenamiento cientos de brigadistas, quienes replicarán los conocimientos en sus respectivas empresas y regiones, elevando el nivel de resiliencia del país ante desastres químicos.