Millonarios empató de visitante ante Deportivo Cali
El presente de Millonarios comienza a generar preocupación entre sus aficionados tras un nuevo empate que prolonga su racha sin victorias en el campeonato. El equipo dirigido por Fabián Bustos no ha logrado celebrar en las primeras cinco fechas del torneo y actualmente se ubica en la casilla 16 con apenas dos puntos, un balance que está lejos de las expectativas trazadas al inicio de la temporada.
Aunque el resultado dejó sensaciones mixtas, las estadísticas muestran que el conjunto embajador tuvo dificultades para imponer condiciones. Registró 12 remates, pero solo dos fueron al arco, una cifra que refleja la falta de contundencia en el último tercio del campo y que explica, en parte, la sequía de triunfos.
La posesión también fue un reto para el cuadro capitalino, que solo alcanzó el 34% del balón durante el compromiso. Esta desventaja obligó al equipo a replegarse por momentos y apostar más por la respuesta rápida que por la construcción elaborada desde el mediocampo.
En el apartado defensivo, Millonarios se vio exigido y recurrió con frecuencia a las faltas para cortar el ritmo del rival. Cometió 13 infracciones y recibió tres tarjetas amarillas, indicadores de un partido intenso en el que la prioridad fue sostener el orden y evitar mayores riesgos.
Una de las decisiones que más llamó la atención fue la suplencia de Radamel Falcao García. El experimentado delantero no comenzó como inicialista y su ingreso se dio en el transcurso del segundo tiempo, buscando aportar peso ofensivo y liderazgo en un momento donde el equipo necesitaba mayor presencia en ataque.
Si bien su entrada generó expectativa, el equipo no logró traducir ese impulso en acciones claras de gol. La falta de conexiones en la zona ofensiva sigue siendo uno de los aspectos a corregir para el entrenador Fabián Bustos, quien continúa en la búsqueda de una fórmula que permita revertir el complicado arranque.
El panorama obliga a Millonarios a reaccionar cuanto antes si no quiere perder terreno en la tabla. Con solo dos unidades y sin conocer la victoria, el margen de error comienza a reducirse, mientras crece la presión para que el equipo recupere la identidad competitiva que lo ha caracterizado en torneos anteriores.
