Alerta sanitaria: La mitad de los profesionales del sector salud en La Guaira resultaron afectados tras los sismos

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El panorama en el estado La Guaira tras el doblete sísmico de magnitudes 7,2 y 7,5 registrado el pasado 24 de junio de 2026 sigue siendo crítico. Mientras la entidad costera intenta levantarse de lo que ha sido declarado formalmente como una zona de desastre natural, una nueva crisis amenaza con colapsar el sistema de atención primaria: el 50% de los profesionales del sector salud en La Guaira resultaron directamente afectados por los sismos.

Esta situación, confirmada por gremios médicos y autoridades locales encargadas de la contingencia humanitaria, pone en jaque la capacidad de respuesta médica en un momento donde la demanda de atención de heridos y damnificados se encuentra en su punto más álgido.

Médicos y enfermeros entre las víctimas: El doble impacto del sismo

El impacto de los terremotos en La Guaira no distinguió profesiones. De acuerdo con los primeros censos habitacionales y gremiales, la mitad del personal médico, de enfermería, bioanálisis y técnicos de la región costera sufrió consecuencias severas que van desde la pérdida total o parcial de sus viviendas hasta lesiones físicas y traumas psicológicos debido a las réplicas.

Esta realidad genera un «efecto dominó» en la red de asistencia pública. Los profesionales de la salud, quienes deberían estar en la primera línea de respuesta en hospitales y ambulatorios, se encuentran hoy en condición de damnificados, refugiados o atendiendo sus propias emergencias familiares.

Principales factores que inhabilitan al personal de salud:

  • Pérdida de infraestructura residencial: Altos porcentajes de personal médico habitaban en las zonas más golpeadas por los desprendimientos de estructuras y deslizamientos de tierra en los cerros de La Guaira.
  • Dificultades de movilidad: El colapso de vías principales y la falta de transporte público tras el sismo impiden que el personal que se encuentra ileso pueda trasladarse a sus puestos de trabajo.
  • Crisis emocional y estrés postraumático: El impacto psicológico de un evento de esta magnitud disminuye temporalmente las capacidades operativas del personal activo.

Hospitales de La Guaira trabajan a media máquina y bajo contingencia

A la alarmante baja del 50% en el personal disponible se le suma el delicado estado de las infraestructuras hospitalarias del estado. Aunque centros de referencia como el Hospital Doctor José María Vargas (Seguro Social de La Guaira) y el Hospital Periférico de Pariata han intentado mantener sus puertas abiertas, la escasez de mano de obra calificada agrava la situación.

Reporte de campo: Médicos que logran asistir a las jornadas de contingencia reportan turnos de hasta 36 horas seguidas para cubrir los vacíos dejados por sus colegas afectados, lo que incrementa el riesgo de agotamiento extremo (burnout) en plena emergencia nacional.

La falta de especialistas en áreas críticas como traumatología, cirugía general, anestesiología y medicina de emergencia ha obligado a las autoridades a coordinar el traslado de pacientes críticos hacia centros asistenciales de Caracas, colapsando también las vías de comunicación terrestre habilitadas tras los sismos.

El llamado urgente de la comunidad médica y el rol de la ayuda internacional

Ante este escenario de vulnerabilidad, el Colegio de Médicos y diversos sindicatos de la salud han emitido una alerta internacional. Se requiere de manera inmediata el envío de brigadas médicas de apoyo provenientes de otros estados del país y de la cooperación internacional para relevar al personal local.

La ayuda enviada por organizaciones internacionales y países aliados debe enfocarse no solo en insumos médicos y medicinas, sino también en el establecimiento de hospitales de campaña autosuficientes con personal propio para descongestionar el golpeado sistema de salud regional.

Asimismo, se solicita de carácter urgente un plan de atención prioritaria para los propios profesionales de la salud afectados, garantizándoles refugio seguro, alimentación y apoyo psicológico, entendiendo que recuperar la fuerza laboral médica es el primer paso para sanar a La Guaira.