Así fue la recuperación de la ronda del río Fucha: La capa vegetal volvió a crecer
La ronda del río Fucha, en Kennedy, tiene nueva cara tras recuperar 4.500 metros cuadrados y se retiraron 110 toneladas de residuos.
Recuperació de la ronda del Río Fucha.
Durante más de 10 años, un tramo de la ronda del río Fucha, en el sector de Andalucía, permaneció abandonado en medio de acumulación de residuos, los cambuches, el consumo de sustancias psicoactivas, la falta de iluminación y la presencia de actividades delictivas. Este lugar se convirtió en un punto de inseguridad para residentes y comerciantes.
Yina Penagos, de la Dirección de Seguridad y líder de la transformación, cuenta que, en 2024, la comunidad comenzó a alertar sobre lo que estaba ocurriendo.
Según la funcionaria residentes y comerciantes denunciaron, entre otras situaciones, casos de extorsión y manifestaron que ya no se sentían seguros al transitar por la zona.
A partir de estas denuncias se realizaron mesas de trabajo y se recopiló información que permitió orientar las acciones de seguridad en el sector.

Ronda del Río Fucha: Toneladas de residuos
Pero el problema no era únicamente delictivo. El deterioro físico del lugar también estaba expulsando a la ciudadanía. «En un lugar que tenía toneladas de residuos, toneladas. Eran tan altos que los humanos, la estatura, quedábamos bajos”, recuerda Penagos.
A esto se sumaban los cambuches y el consumo de sustancias psicoactivas. La falta de iluminación y las condiciones del entorno generaban temor entre quienes debían atravesar la zona. “Eso generaba una sensación de inseguridad al transitar, también la falta de alumbrado público, entonces eso hacía que la gente tomara unas rutas mucho más largas y no se apropiaran de esos espacios”, señala.
Penagos cuenta que, cuando comenzó la intervención, en horas de la noche llegaron al lugar retroexcavadoras, volquetas, Policía Nacional, gestores y equipos de diferentes entidades para intervenir el punto.
Nueva cara: Se sembraron se sembraron 2.660 plantas
La intervención permitió recuperar 4.500 metros cuadrados y retirar 110 toneladas de residuos que durante años se habían acumulado en el sector.
Pero recuperar el espacio también significaba volver a llenarlo de vida. Como parte de la transformación, se sembraron 2.660 plantas y se adelantó un trabajo con la comunidad para que los habitantes no solo fueran testigos del cambio, sino protagonistas de él.
Con el paso del tiempo, el cambio comenzó a hacerse visible. La comunidad empezó a apropiarse nuevamente de la ronda, a cuidar las plantas y a utilizar el espacio para actividades comunitarias.

La recuperación física estuvo acompañada de acciones de seguridad y convivencia. De acuerdo con la Secretaría, en la zona se ha reducido la actividad delictiva, especialmente la extorsión y el hurto, y también disminuyeron las llamadas relacionadas con situaciones de seguridad desde los puntos intervenidos.
La transformación, sin embargo, no se trata únicamente de limpiar, iluminar o recuperar un espacio público. El objetivo es evitar que vuelva a ser ocupado por la criminalidad. “Es cerrarle el espacio a la criminalidad. No es cerrarlo con bardas, con rejas, sino es a través de un tejido social”, resume Penagos.
Hoy, donde antes había residuos, cambuches y miedo, hay plantas, recorridos, actividades comunitarias y ciudadanos que volvieron a caminar por la ronda.

