CAPITAL Y CAPITALISMO

Ricardo Sarasty

El lenguaje evoluciona de manera más lenta que los hechos y los lingüistas han tratado de explicárnoslo, mostrando como palabras iguales toman diferentes significados correspondiéndoles el acorde al momento histórico en el que se usen. Por lo que uno es el significado de la palabra capital siglos antes y otro después. Saber cuál es la diferencia que media entre el significado de esta palabra en boca de un ciudadano del siglo XVII y el sentido con el cual es utilizada la misma por un tecnócrata hoy, puede ayudar entender por qué en la actualidad capitalismo se relaciona con opresión y desigualdad social en tanto que capital solo con propiedad, un sentido con el cual no nació la palabra. Porque capital en un comienzo se llamó al conjunto de herramientas, contándose entre ellas el mismo cuerpo humano y los animales de los cuales se servía de su fuerza, instrumentos con las cuales se producía y no necesariamente para lucrarse del producto. El capital en su origen se refiere al instrumento de trabajo. Es muchos años después cuando la palabra varia su sentido para designar la renta obtenida en el usufructo de lo producido con los utensilios y su fuerza, un significado concecuencia de la necesidad de establecer un sustento jurídico al marco de las relaciones sociales de producción, según  Dühring, citado por Jorge Eliecer Gaitán en su tesis de grado, 1924.  

Si se atendiera y entendiera bien la diferencia entre uno y otro significado bien que se podría exigir precisión en su uso, para evitar engañar y ser engañado cuando de afirmar que, en la actualidad, por solo poseer máquinas, cualesquiera que ellas sean, en funcionamiento o no, esta o aquella persona ya puede ser tildada como capitalista o si es el caso ella mismo creer que lo sea. Aseveración igual se diría de un médico, un abogado, un ingeniero, un profesor o un futbolista profesional, en atención a que su fuerza de trabajo, su saber y experticia pueden reconocerse como factor de producción. Pero, aunque todos ellos tienen un capital, en el sentido original de la palabra, su sola posesión no los hace capitalistas en la manera contemporánea de interpretar el término. Puesto que para considerarse capitalista ya ni siquiera se requiere de poseer hoy herramientas tangibles  o intangibles, ya que en estos días el significado de capital se ha apartado de los instrumentos de producción para dejárselo solo aplicable a la renta obtenida. Consecuencia de colocarle valor de venta a lo obtenido con el uso de las máquinas y de los saberes. En obediencia a la tesis que le quita a los instrumentos y la fuerza de trabajo el carácter de productores para, primero otorgárselo al solo trabajo y luego dejárselo únicamente a la renta y a los que se apropian de ella

Para entenderlo mejor con un ejemplo propio del contexto en el que se vive por estos días, se puede decir que Messi, Ronaldo o Luis Díaz, pese a que devengan mensualmente muchos más que el valor de cualquier pequeña empresa, deducido del número y calidad de máquinas que tenga, ni ellos ni los microempresarios pueden ser considerados y considerarse capitalistas ya que ninguno de ellos, ni mucho menos el microempresario puede en la realidad reclamar poder usufructuar de su producido. Lo obtenido por ellos, así sean miles de millones, en el caso de los futbolistas, es tan solo un pago simbólico u honorario, en cuanto es lo mínimo de lo que en verdad producen. La renta verdadera se la cargan los dueños del espectáculo, los capitalistas. Por lo que de una u otra forma el jugador mas caro debe sentirse representado en la miseria del arquero haitiano que agradece el que lo hayan llevado, aunque sea a tomar agua potable.  ricardosarasty32@hotmail.com