Del liderazgo en tilapia a la expansión del camarón: la apuesta colombiana para atraer inversión extranjera

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El país ya lidera las exportaciones mundiales de tilapia fresca, pero el verdadero potencial está en expandir la producción, tecnificar el camarón y desarrollar una industria exportadora de mayor valor agregado.

Mientras la acuicultura gana protagonismo en el abastecimiento mundial de proteínas y crece la demanda internacional de productos del mar, Colombia empieza a posicionarse como un mercado con potencial para atraer nuevas inversiones. El crecimiento de la producción, el avance de las exportaciones y la disponibilidad de áreas con vocación productiva están ampliando las oportunidades para proyectos orientados tanto al mercado interno como a la exportación.

Según la FAO, la producción mundial de pesca y acuicultura alcanzó un récord de 235 millones de toneladas en 2024, impulsada principalmente por la acuicultura, que llegó a 141,6 millones de toneladas. Las proyecciones apuntan a que la producción mundial de animales acuáticos aumentará cerca de 10% hacia 2034, respaldada por una mayor demanda de proteínas saludables, sostenibles y trazables.

Colombia ha construido una posición destacada en este escenario. La producción acuícola nacional pasó de 112.570 toneladas en 2016 a más de 240.000 toneladas en 2025, impulsada principalmente por la piscicultura, que representa alrededor del 97% de la producción acuícola del país y ha registrado un crecimiento promedio cercano al 9% anual durante la última década.

El principal protagonista es la tilapia. En 2025, Colombia se consolidó como el mayor exportador mundial de tilapia fresca y alcanzó cerca del 55% de las importaciones estadounidenses de este producto, convirtiéndose en el principal proveedor de ese mercado. La tilapia fresca y sus filetes representaron además el 54% de las exportaciones acuícolas y pesqueras colombianas.

El desempeño exportador también ha sido acompañado por iniciativas de internacionalización. ProColombia ha identificado la acuicultura y la pesca como actividades con oportunidades en mercados de Norteamérica y Europa, mientras que empresas colombianas del sector han utilizado sus plataformas comerciales para ampliar compradores y destinos.

El atractivo para los inversionistas no se limita al desempeño exportador. Colombia cuenta con una importante disponibilidad de áreas aptas para nuevos proyectos. Estudios de la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (UPRA) identifican cerca de 25,8 millones de hectáreas con aptitud para el cultivo de tilapia, 25,4 millones para cachama y más de 7,7 millones para proyectos de camarón de cultivo.

La producción también se concentra en zonas con experiencia y capacidades instaladas. Huila, Meta y Tolima representan una parte importante de la producción piscícola nacional, mientras Bolívar concentra más del 80% de la producción de camarón de cultivo.

Esto reduce uno de los principales riesgos para nuevos proyectos: la necesidad de construir desde cero capacidades productivas y conocimiento especializado.

Una oportunidad de negocio

Aunque Colombia se ha consolidado como exportador de tilapia, todavía existen espacios importantes para desarrollar la producción local y la industria de transformación.

En 2025, las importaciones de productos acuícolas y pesqueros alcanzaron USD 599 millones, frente a exportaciones por USD 183 millones. Durante los últimos cinco años, el déficit comercial promedio del sector fue de USD 347 millones anuales.

La brecha evidencia oportunidades para sustituir importaciones y desarrollar capacidades de producción y procesamiento. Una parte importante de las compras externas corresponde a productos procesados del mar, filetes de pescado y crustáceos, segmentos con potencial para nuevas inversiones industriales.

El siguiente salto de la industria no está únicamente en producir más, sino en transformar más.

La demanda mundial por alimentos funcionales, ingredientes especializados y productos con mayor procesamiento abre oportunidades para desarrollar líneas de negocio asociadas al colágeno, harina de pescado, proteínas especializadas y otros derivados de origen acuícola.

También existe espacio para profundizar las alianzas entre productores locales e inversionistas internacionales, especialmente en áreas como tecnología, certificaciones, productividad, trazabilidad y acceso a mercados de mayor valor.

El camarón representa otro de los frentes con potencial para atraer capital. Aunque el sector enfrenta desafíos derivados de la sobreoferta mundial y el aumento de los costos de producción, existen oportunidades para mejorar la competitividad mediante genética, bioseguridad, manejo sanitario y eficiencia productiva.

El Plan de Ordenamiento Productivo de la Acuicultura contempla un incremento sustancial de la producción de camarón hacia 2043 y mayores volúmenes de exportación, reflejando una apuesta de largo plazo por esta actividad.

La experiencia exportadora ya existente también ofrece una base sobre la cual crecer. ProColombia ha señalado durante años oportunidades para el camarón colombiano en mercados europeos y asiáticos, particularmente en segmentos que demandan productos diferenciados y estándares de sostenibilidad.

Una plataforma exportadora para competir

La ubicación geográfica fortalece la propuesta. Colombia cuenta con acceso preferencial a más de 1.500 millones de consumidores mediante una red de acuerdos comerciales, además de conexiones marítimas y aéreas con los principales mercados del continente.

A esto se suman instrumentos para facilitar la inversión y la internacionalización empresarial, entre ellos los regímenes de zonas francas y distintos incentivos para proyectos de innovación, sostenibilidad y exportación.

El interés por actividades agroindustriales también aparece en los flujos recientes de inversión. En 2025, la agroindustria concentró el 9,2% de los proyectos de inversión extranjera acompañados por ProColombia, ubicándose entre los sectores con mayor número de iniciativas.

La acuicultura colombiana está respaldada por más de 36.000 unidades productivas, alrededor de 72.000 empleos directos y más de 216.000 indirectos, además de plantas certificadas bajo estándares HACCP para atender mercados internacionales exigentes.

La hoja de ruta sectorial proyecta un crecimiento significativo de la producción y las exportaciones hacia 2043, con metas para tilapia, camarón, trucha y cachama bajo criterios de sostenibilidad, calidad e inocuidad.

El reto, por tanto, ya no es demostrar que Colombia puede producir y exportar pescado. La tilapia ha dado buena parte de esa respuesta. El siguiente desafío es convertir esa experiencia en una industria de mayor escala, tecnificación y valor agregado, capaz de atraer capital, desarrollar nuevas cadenas productivas y aprovechar mercados internacionales que seguirán demandando proteínas acuáticas.

En ese escenario, la expansión del camarón y la transformación de productos acuícolas aparecen como dos de las principales oportunidades para que Colombia pase de tener casos exitosos de exportación a consolidar una industria acuícola más sofisticada y competitiva.