Y NARIÑO RESPONDE VENCER
Este verso con el que finaliza la primera estrofa del himno al departamento de Nariño, escrito por el poeta e historiador Alberto Quijano Guerrero, expresa de manera precisa el carácter del pueblo que constituye la base social de esta región. Pues si se recorre la historia de los territorios que lo componen, desde los andes hasta el mar pacífico y la amazonia, se va a encontrar que sus gentes, así como tienen la vocación para el trabajo de igual manera han demostrado contar con disposición para la lucha en defensa de sus derechos y para resistir ante los atropellos. Como ejemplo se debe citar el primer levantamiento comunero sucedido en tiempos de la colonia, 18 de mayo de 1800, en lo que entonces se conocía como La Nueva Granada. Manuela Tarapuez Cumbal, Francisca Aucú, Paula Flores, Pascuala Días, Juana Rivadeneira, Dominga Flores, Liberata Molongol, Fulgencia Chaucanés y Josefa Bolaños,se pusieron al frente delo que ahora se conoce como la primera desobediencia civil en contra del régimen español y sus políticas económicas.
Años más tarde volvería este pueblo a demostrar su firmeza de carácter ante el llamado a defender lo que para entonces consideró una parte importante de él que no podía quitársele, su identidad y sentimiento de región. Dos valores que hombres y mujeres del sur no entregaron ni entregarán a nadie. La Reacción en contra del proyecto independentista liderado desde el norte es propio de su cosmovisión, de un modo de ser que allá nunca entendieron y aun pocos entienden porque va acorde a la propia manera de ordenar su mundo, como toda sociedad la tiene y debe de ser respetada. Esta es la razón por la que se consideró el proyecto libertario ajeno a los intereses propios de los habitantes de estas tierras, quienes organizaron la resistencia que puso preso a Antonio Nariño quien en un discurso airado arremete contra los habitantes de estas tierras y da origen quizá a la manera como un sector de la sociedad de lo que hoy es Colombia va a descalificar al pueblo nariñense, acudiendo al termino pastuso como epíteto despectivo en boca de ciertas elites del centro y norte del país ensimismadas en su reaccionaria manera de juzgar subjetivamente al otro. Estas mismas elites cuyos conocimientos de la historia no van más allá del relato político tradicional centralista y que se niega a reconocer también el aporte con el que hombres y mujeres del sur contribuyeron a la causa patriótica: Luisa Figueroa y Domitila Sarasti, José María Erazo y Gonzalo Rodríguez entre muchos más deben de contarse como mártires de la causa patriota.
La historia mal contada no acaba por aceptar la posición de los pobladores del sur durante la guerra de la independencia, esa historiografía solo permite ver el rasgo segregacionista con el que han tratado al sur administrativamente los diferentes gobiernos nacionales desde la independencia, basados en la idea de construir región desde la política y no respetando la idiosincrasia. El exigir que así sea condujo en su momento a promover la creación del Departamento de Nariño, acción liderada por voceros de diferentes grupos sociales interesados en lograr la integración del sur con el resto del país, aceptando que sus pobladores ameritaban un nombre propio en el contexto de nacional por contar con riqueza natural y cultura propia. Logro alcanzado el 6 de agosto de 1904, en la última hora del mandato de Marroquín, quien temeroso de estar ganándose la animadversión de la dirigencia política caucana firma la ley que lo crea. Pese a ello persiste esa clase política tradicional en su invisibilización por no contar con el avasallamiento de sus moradores, sin darle crédito al principio fundacional, ser territorio con identidad política propia, que siempre ha defendido y defenderá con hidalguía. ricardosarasty32@hotmail.com