Cucuta Deportivo perdió de local con poca asistencia de público
Cúcuta Deportivo inició la Liga BetPlay con una derrota 2-1 en condición de local ante Once Caldas, un resultado que dejó más preguntas que respuestas en el estadio General Santander. El equipo rojinegro no logró hacer valer su casa y terminó cediendo puntos importantes en el arranque del campeonato.
Más allá del marcador, el partido evidenció las dificultades del conjunto fronterizo para sostener el ritmo del rival. Cúcuta generó poco en ataque, con apenas 5 remates y solo 3 al arco, cifras que reflejan la falta de profundidad y contundencia frente a un Once Caldas que fue superior en control y presencia ofensiva.
El desarrollo del encuentro se complicó aún más tras la expulsión sufrida en el segundo tiempo, situación que condicionó el funcionamiento del equipo en los minutos decisivos. A pesar del esfuerzo, el conjunto local no encontró las herramientas futbolísticas para revertir el resultado.
En cuanto al trámite del juego, Cúcuta solo tuvo el 35 % de la posesión, pasando largos tramos defendiendo y persiguiendo el balón. Las 16 faltas cometidas y las 4 tarjetas amarillas evidenciaron la tensión y la frustración ante un rival que manejó mejor los tiempos del partido.
Pero uno de los aspectos que más llamó la atención estuvo fuera del terreno de juego. Durante la semana, desde el entorno del club se volvió a insistir en que Cúcuta cuenta con “la mejor hinchada del país”, sin embargo, la realidad en el General Santander fue muy distinta.
Las tribunas lucieron prácticamente desoladas, con amplios sectores vacíos y un ambiente lejano al que suele presumirse desde la narrativa rojinegra. La ausencia de público terminó pesando más de lo esperado y dejó en evidencia una desconexión entre el discurso y lo que realmente se vivió en el estadio.
La derrota no solo golpea en lo deportivo, sino que también deja una señal de alerta en lo institucional y en la relación con la afición. Cúcuta arranca el torneo sin puntos y con un estadio silencioso, una combinación que obliga a reaccionar rápido si quiere cambiar el rumbo en las próximas jornadas.
